
Echaremos de menos tu sonrisa.

Esto es, tan solo una reflexión personal, no creo que le pueda interesar a nadie, la verdad, pero necesitaba darle un poco de “forma” a todo lo que pienso…
Me tomo este año que comienza como el de mi reencuentro con el triatlón, después de mas de un año de “alejamiento” (lo entrecomillo porque, en realidad, nunca me he alejado verdaderamente de este deporte, ni física ni intelectualmente, aunque si me he sentido alejado espiritualmente durante un tiempo, pero ese es tema para otro post…).
Ahora que, como digo, quiero volver a sentirme triatleta, mi principal reto es encontrar el tiempo y sobretodo, la motivación necesaria para entrenar. El tiempo lo puedo llegar a sacar, aun sacrificando descanso, familia, etc. Encontrar la motivación es una lucha diaria contra mi mismo.
No me quiero excusar (aunque ya lo este haciendo…), pero llevo compitiendo en triatlón desde el año 1991 y esto se nota. Son veinte años de entrenamiento, competición, sacrificio mió y de los que me rodean, etc. Veinte años de estar pensando día y noche en un deporte que me ha cambiado la vida en todos los sentidos.
Repito que no es excusa; conozco muchos que llevan mas tiempo que yo en esto y aun “les brillan los ojos” como el primer día. Pero también conozco a muchos que lo dejaron hace tiempo…
Yo, de momento, soy de los primeros. Pero me cuesta cada día más.
Le estoy dando muchas vueltas a un tema: ¿será buena idea intentar volver a ser Ironman Finisher este año? ¿No seria mejor dejar pasar un tiempo y esperar a una época en que me sea mas fácil integrar el entrenamiento en el resto de mi vida? ¿No seria mejor esperar a estar realmente motivado? ¿Lo estoy ahora, realmente? Tengo muchas dudas, como se ve.
Por otro lado, la idea de “esperar” cada vez me gusta menos; la vida nos da muchas sorpresas, no siempre agradables (acabo de vivir una experiencia familiar que me ha hecho pensar sobre ello) y prefiero aprovechar el momento mas próximo a aquel que creemos llegara y será perfecto; normalmente ni es como esperábamos y, muchas veces, ni siquiera llega. Carpe Diem que dirían unos. Memento Mori, prefiero decir yo. Este año 2012 cumplo 46 y empiezo a pensar con mucha frecuencia en esta frase…
Quizás la clave para no abandonar y llevar a buen puerto todo esto, sea disfrutar con el día a día, disfrutar con cada brazada, cada pedalada, cada zancada. Saborear los pequeños detalles, el momento, el instante. No pensar en el día D, sino en el momento presente.
No me veo capaz de seguir un plan de entrenamiento estricto. No solo eso; no me veo capaz de seguir ningún plan. Si me veo capaz de pensar que es lo que mas me gustaría hacer hoy y hacerlo. Me veo capaz de disfrutar una vez más de la misma ruta recorrida miles de veces. Me veo capaz de dormirme pensando en como seria la carrera perfecta, el ironman perfecto…
De momento estoy entrenando medianamente bien, aunque algunos días después de entrenar llegue a casa bastante decepcionado con mi estado de forma: patético, lamentable, penoso…son los adjetivos que más suelo utilizar últimamente. Pero sigo entrenando e ilusionándome con la idea de ponerme un dorsal.
Joder, menudo rollo he acabado metiendo.
Si alguien ha llegado hasta aquí, que me disculpe por el ladrillo.

Veinte semanas.
Veinte semanas para soñar.
Veinte semanas para prepararme.
Veinte semanas de dudas, una vez mas. De no saber si estare alli porque la vida, a veces, es muy puta. De no saber si yo tendre lo que hay que tener para estar alli: motivacion, ilusion, capacidad de sacrificio.
Veinte semanas luchando contra mi pereza, mis dolores, mis obligaciones, mi improvisacion, mi indecision.
Veinte semanas para, cuatro años despues, volver a aquellos arrozales del Delta del Ebro.
¿Qué me esperara alli en esta ocasión? ¿Calor? ¿Viento? ¿Lluvia? Cualquier cosa es posible, lo se, ya lo he vivido. Siempre me han hecho sufrir esas tierras. Y, a pesar de todo, quiero volver a estar alli dentro de veinte semanas. Asumo el riesgo con una sonrisa en los labios. Quiero volver porque es un sitio especial para mi. Me trae recuerdos de amigos, de reencuentros, de buenos y malos ratos.
En aquellos arrozales he pasado calor sofocante, he luchado contra un viento que nunca antes habia conocido, he pasado frio bajo la lluvia, he corrido, he caminado, he vomitado, he llorado, he reido, he vuelto a ser triatleta, he vuelto a ser finisher, he creido que nunca mas seria finisher,he….
Este lunes empieza mi cuenta atrás. Mis veinte semanas de camino.
L´Ampolla es mi sitio. Me siento como en casa. Es alli donde quiero volver a ser Finisher.


