martes, 8 de marzo de 2016

DIDI

Hace unos meses adopté un perro. Mi primer perro. Han tenido que pasar casi cincuenta años para que viera cumplido este sueño. Si, tener un perro a mi lado era una de las grandes ilusiones de mi vida. Ilusión que no había podido ver hecha realidad hasta ahora por distintos motivos. Pero a estas alturas de mi vida y en mis actuales circunstancias,  decidí que era el momento y, después de mucho pensarlo y sopesar pros y contras, decidí dar el paso. La búsqueda fue intensa y sirvió para abrirme los ojos sobre un problema tremendo: el abandono y la increíble crueldad que pueden llegar a sufrir los perros en nuestra sociedad.  Un tema tremendo,  tristisimo.
Y un día, sin aviso, Didi (así se llama la perrita) se cruzó en nuestro camino. Fue un flechazo y nos enamoró con sus ojos claros, su mirada triste; supimos que "era ella". Y, tras los trámites con el refugio donde se encontraba y unos días de espera y muchísimos nervios, llego a casa. No voy a olvidar nunca esa primera noche de Didi en casa, despertando cada cinco minutos a ver como estaba, quedándome embobado mirándola,  sin ser capaz aún de creer que estuviera, por fin,  con nosotros.
Ahora, pasados ya unos meses, puedo decir que la decisión de adoptarla fue un acierto. Tener un perro en casa conlleva una gran responsabilidad; hay que dedicarle mucho tiempo, tener paciencia,  aprender a vivir juntos, gastar dinero en veterinarios, comida, etc.....Pero puedo asegurar que compensa con creces. Es difícil de explicar; es de esas sensaciones que hay que experimentar para llegar a comprenderlas.
Y que puedo decir de nuestras carreras juntos...una maravilla verla correr, casi siempre por delante de mi, subiendo y bajando, bañándose en todas las calas del Cabo de las Huertas, enseñándome lo que es correr por las rocas, sin cansarse nunca, siempre dispuesta a seguir....
Didi me ha acercado una parte de la naturaleza,  ese pequeño rescoldo de animal salvaje que lleva en la sangre. A veces su mirada, entre verde y amarilla, me recuerda un lobo. Su forma de moverse, su instinto cazador, su independencia,  me hacen verla aún cercana a sus ancestros, los lobos, esos maravillosos animales que recorren cientos de kilómetros corriendo, trotando, pacientes tras su presa....Me gusta pensar que tenemos más cosas en común de lo que ella sospecha.
Gracias Didi. Espero poder devolverte todo lo que me has aportado.


1 comentario:

Iñigo Casado dijo...

Gracias por compartir la experiencia!
Un beso para Didi.